Autor Opinió
3 Febrer 2015 a 11:00

Grecia y Alemania

Monedes d'euro

Monedes d’euro // Imatge del web Wikimedia Commons

Durante más de treinta años, he tenido relaciones comerciales con varias empresas alemanas, donde a lo largo de estos años he conseguido buenas amistades.

De los alemanes me gusta su seriedad, el cumplimiento de su palabra y del buen hacer profesional.

De los alemanes lo que no me gusta, es su falta de un cierto grado de improvisación, de su inflexibilidad ante los cambios de circunstancias y de su frialdad en el trato de temas y problemas humanos.

Me gustó mucho en 2005 cuando la crisis les llegó a ellos mucho antes que a nosotros debido principalmente a la caída de su mercado en los países del este, una de las formas de afrontar el tema del desempleo en las empresas fue unos acuerdos a nivel de empresas, en los cuales se analizaba la problemática de sobrante de personal, con los que dicho problema se solucionaba en la mayoría de los casos con una bajada de las horas trabajadas y al mismo tiempo con una bajada equitativa de sueldos, pero a cambio de la conservación de todos los puestos de trabajo.

Estos acuerdos (repito a nivel de empresa, pero generalizados), dio como resultado el mantenimiento de los puestos de trabajo, del mantenimiento del consumo interno y del mantenimiento del nivel adquisitivo de los trabajadores.

Gracias a ellos, Alemania pudo afrontar con firmeza la crisis económica que llegó allende los mares en el 2008, de todos conocida y que tan graves estragos ha producido en el sur de Europa.

Todo esto pesa a favor de Alemania en la balanza de su comportamiento, pero hay un contrapeso en detrimento alemán que es muy difícil de digerir, veamos:

Con motivo de las dos guerras mundiales, en las cuales Alemania sembró Europa de muerte, destrucción y horror, Alemania entró en deuda con el resto de los países europeos, una deuda difícil de pagar.

En el año 1953, en la conferencia de Londres, a Alemania se le perdonó más de un 60% de su deuda exterior y para el resto se le concedió un margen de casi un siglo para poder pagarlo.

Ello facilitó que Alemania pudiera desarrollarse y ser el gran país que hoy es.

Por otra parte cuando la reunificación Alemana, los costes económicos obligaron a Alemania a no cumplir con los déficits presupuestarios, de esta forma pudieron a lo largo de varios años acoplar los enormes gastos afrontados y nivelar sus presupuestos. Los demás países, socios europeos, miraron para otro lado, dándose cuenta de la excepcionalidad de la situación.

Grecia, entró en el Euro gracias a unas trampas contables realizadas por un gobierno totalmente de derechas, con ayuda de Goldman Sachs. aquella empresa EEUU, que evitó la quiebra en 2008 pasando junto con Morgan Stanley de fondo de inversión a banco comercial con el visto bueno del gobierno de EEUU  y que tantas estafas se le atribuyeron en su día (2010) y cuyos altos ejecutivos ocupan hoy una gran parte de los altos puestos de la economía tanto a nivel europeo, como a niveles

nacionales, como nuestro Ministro de Economía, tan exigente ahora con Grecia, todo esto es historia y ya se sabe.

Lo que antecede, nos lleva a ver la gran diferencia existente entre los motivos de  haber contraído la enorme deuda exterior tanto de Grecia hoy, como de Alemania en el siglo pasado, diferencia abismal tanto en su legitimidad como en su comprensión humana.

Por ello, ver que es precisamente Alemania quien exija un trato férreo hacia Grecia, precisamente uno de los países que le perdono parte de su deuda guerrera, no sea de buen digerir para ninguna persona con mínimo sentido de la equidad y la justicia.

No es de recibo que Alemania exija contundencia en el trato hacia un País el cual ha sido saqueado por sus  dirigentes y que ahora se exija que además pague las consecuencias que el pueblo no provocó.

Menos de recibo es, el que sean precisamente bancos alemanes los que en mayor cantidad, concedieron con un alegría inusitada y poco rigor financiero los créditos para realizar las desastrosas políticas económicas llevadas a cabo por los dirigentes griegos.

Menos de recibo es, que antiguos altos cargos de Goldman Sachs, que ayudaron a aquellos desleales dirigentes a falsear las cuentas del país para ser admitidos en el seno del Euro, ahora en puestos de responsabilidad europeos, del Banco Central Europeo y del Fondo Monetario Internacional, sean los que se manifiesten inflexibles ante el dolor de todo un pueblo y se nieguen taxativamente a negociar un acuerdo más llevadero y realizable para el pago de la deuda externa griega.

Si no hay dinero, no se pueden pagar deudas, si no se genera riqueza, no se pueden pagar deudas, si un pueblo se muere, nunca podrá pagar las deudas.

Solo dando vida, dando trabajo, creando riqueza, un pueblo podrá pagar sus deudas.

Pero sobre todo, lo exigible es una misma vara de medir para todos, si a Alemania se le hizo un trato de favor en algo tan grave como las consecuencias de unas guerras que sembraron la desgracia de toda Europa, que menos es exigible para Grecia que no ha sembrado desgracia en ningún país europeo.

Tetetato

15 enero y Iaioflauta

Terrassa 31-01-2015

Switch to mobile version