Autor Món animal
15 Febrer 2016 a 18:00

5 Claves para pasear con tu perro

5 Claves para pasear con tu perro // Imatge Indicans

5 Claves para pasear con tu perro // Imatge Indicans

Cuando empezamos a salir con nuestro compañero canino a la calle se nos plantean los típicos problemas de convivencia que, más o menos intuitivamente, intentamos solventar. Si nunca hemos asistido a un curso o practicado junto a un profesional adecuado es probable que tardemos un poco más de tiempo en llegar a una relación de convivencia real.

Por las calles de mi ciudad, veo a diario imágenes parecidas a perro ladrando a cualquier otro animal con el que se cruza mientras su dueña intenta animarlo a seguir a su lado, cachorro ya adolescente que prefiere jugar con sus vecinos que acudir a la llamada de su compañero humano o cachorro con miedo a los coches que intenta volver a casa mostrando todo su arsenal de comportamientos de evitación. ¿Sabéis qué tienen en común todas estas situaciones?. Detrás de ellas hay perros y personas que aún no han aprendido a comunicarse, perros poco comprendidos y personas que creen que no pueden llegar más allá.

Para aportar mi granito de arena a estas situaciones que pueden repetirse en cualquier ciudad o pueblo, os dejo los 5 ejercicios principales que toda persona que pretenda tener un paseo de calidad junto a su perro debería practicar:

  1. Disponer de reforzadores adecuados: Será imprescindible para ello fijarnos en qué le gusta a nuestro perro y seleccionar 2 o 3 recompensas preferidas (reforzador = estímulo que usamos para recompensar los comportamientos que queremos seleccionar). Para muchos perros son trozos de queso, de frankfurt o de jamón, mientras que para otros su propio pienso es motivo suficiente. Si le dejamos elegir a él mismo entre unas cuantas opciones conoceremos un poco más sus preferencias. Deberemos llevar durante el paseo una bolsita tipo riñonera con sus premios.
  2. Herramienta de conexión: Sin atención no puede haber nada parecido a comunicación. El primer ejercicio nos llevará a disponer de una palabra o sonido que capte al instante la atención de nuestro perro. ¿Cómo practicarlo? Empezando en un lugar tranquilo y sin distracciones, crearemos una asociación entre la palabra escogida y la administración de un premio. Poco a poco, a medida que veamos que obtenemos la respuesta deseada (el perro centra su atención en nosotros, nos mira) podremos ir añadiendo dificultad practicando con diferentes distracciones.
  3. La liberación: Para poder disfrutar de un paseo de calidad, es básico que nuestro perro no pretenda saludar a todos los perros que ve, llegar al parque a toda prisa o coger sobras de comida del suelo. Para evitar confusiones respecto a cuándo puede hacer las cosas y cuándo no, es recomendable disponer de una palabra que le indique que es libre para disfrutar de aquello que desea en un momento determinado. Por ejemplo, le decimos: “puedes ir”, “vale” o “ves” para indicarle que puede ir a jugar con otros perros. Para llegar a este punto, deberá aprender también cuándo aún no es el momento. ¡Quién no conoce el típico perro que ha aprendido que es posible ir a jugar con todos los perros con los que se cruza!
  4. Vamos juntos: Habrá momentos en los que necesitamos que nuestro compañero camine cerca de nosotros, en la misma dirección, y deje de lado algún elemento del entorno que pueda ser peligroso (coche en marcha, comida del suelo, bicicleta) o con el que simplemente, en ese momento, no sea posible la interacción (otro perro, personas, zonas de recreo). Para practicar este nuevo ejercicio, cambiaremos de dirección tras decir la palabra elegida, por ejemplo: “vamos”, y empezaremos a caminar. Evitaremos el uso de nuestra fuerza para dar tirones o hacer daño al animal. Si nuestro perro camina con nosotros y nos regala su atención le indicaremos el acierto con un “muy bien” y le administraremos un premio de los elegidos. Con este ejercicio le enseñaremos a aceptar.*** También lo podemos practicar como herramienta (aunque no será la única) cuando nuestro perro tire de la correa.
  5. La llamada: Si deseamos que nuestro perro sea libre en algunos entornos, será necesario que le enseñemos a acudir a nosotros cuando le llamemos. Para ello deberemos practicar en lugares inicialmente tranquilos, si es posible con otra persona que nos ayude y con una correa larga (10 metros o más). ¿Cómo empezamos? Nos alejamos mientras otra persona (ayudante) retiene a nuestro perro y le llamamos mientras nuestro ayudante lo suelta. Al llegar a nosotros le premiaremos con lo que más le guste. Iremos añadiendo poco a poco distracciones y variando los reforzadores (podemos utilizar el juego con su objeto preferido para aumentar su motivación por llegar a nosotros). Es necesario tener en cuenta que tras una llamada deberá existir una liberación(4)con la que el perro asociará el ejercicio con un rato de libertad posterior y no siempre con el fin del juego o del paseo (error habitual en los parques para perros).

Silvia Rodellar

Indicans

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